
Todos los equipos jugaron para Barcelona, menos los mismos barcelonistas. Mientras en Quito los cambiantes resultados en los partidos jugados allá animaban a la hinchada del cuadro torero, en la cancha los jugadores no supieron responder ante el Olmedo como merecían los hinchas.
Al principio el equipo salió con todo y logró ponerse adelante en el marcador apenas al minuto 2 con gol de Capurro, que aprovechó un buen centro de Nicolás Ascencio. La euforia era total entre los que asistimos al Monumental, el equipo era una tromba, pero lamentablemente Cevallos fallaba por primera vez no pudiendo controlar un centro que parecía fácil y dejando la oportunidad para que Castillo pusiera el empate (4′).
Ese gol afectó anímicamente al equipo local, que no supo reaccionar con el mismo ímpetu con el que comenzó el partido. Las llegadas eran pocas y se chocaban con la sólida defensa del Olmedo. El calor agobiante obligaba a los jugadores a que se hidrataran con frecuencia.
El segundo tiempo comenzaba y, como en ese momento se daban los resultados en las canchas de Quito (Liga de Quito empataba con el Dep. Quito, y El Nacional caía ante el Emelec), el hincha torero soñaba con vover a la lucha del título con el triunfo de su equipo.
Más aún cuando al minuto 55, Nicolás Ascencio concretaba un penal por falta sobre Capurro. Todo el estadio cantaba y arrengaba a su equipo, que hasta ese momento quedaba como opcionado al título a jugarse en la última fecha. El técnico Jacquet, pensando en guardar el resultado, sacaba a su único delantero, Capurro, y a Montaño y ponía dos jugadores de defensa (Martínez y Soledispa). Pero lo que no esperaba el técnico que Cevallos volviera a fallar, esta vez con un error más grande que el estadio. Inexplicablemente salía muy lejos del arco a intentar quitar el balón a Barcos por la izquierda, se dejaba llevar fácilmente y dejaba el arco desguarnecido para que Torales de cabeza anotara el empate (81′).
Ese gol enmudecía el estadio, las pocas aspiraciones de título quedaban en nada. El equipo intentaba atacar buscando el gol salvador, pero la falta de delanteros hacía estériles los intentos de gol. El afán del empate hacía que los toreros dejaran espacios atrás, y de esto se aprovechó Barcos para liquidar el partido, de remate de afuera ante a marca de nadie vence a Cevallos y decreta la victoria del Olmedo (86′).
Otro año más, otro año en el que el grito de la mayor hinchada del país queda frustado por la mediocridad de sus dirigentes y sus jugadores. 9 años, 10 campeonatos, Barcelona vive su peor crisis, crisis que está por superar a la de los años 70. Ya es hora de que halla una reestructuración seria en el equipo. Que de una vez por todas dirigentes que simplemente vienen a lucrar con Barcelona y se burlan de los hinchas toreros, se vayan. Que esos jugadores dinosaurios, trinqueros, saca técnicos, sean botados y se de paso a una renovación (Cevallos, Noriega, Tenorio, GEORGE, etc.), su época ya pasó cuelguen los botines.
No es posible que se juegue así con el sentimiento de un pueblo, que se burle y se mantenga en la mediocridad al equipo que se ha caracterizado por siempre ser luchador, por ser guerrero, por ser ganador. Ese equipo que se ha caracterizado por ser el mejor del país, pero que lamentablemente está cayendo cada vez más y más en la mediocridad. Como hincha fiel, como hincha que asiste a todos lo partidos del Barcelona, me siento defraudado, no por el nombre del equipo, sino por el grupo de mercenarios que han hecho que año tras año en esta época el hincha se sienta triste y defraudado.
Vamos Barcelona, en las buenas y en las malas.